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Recordemos hoy al Guayabero a 14 años de su desaparición física

«Mi yegüita, cómo no, / la llevo a todas las ferias / porque mi yegüita es seria, / respetuosa como yo. / Un día la enamoró / un burrito de Bainoa. / Y ella que es de Jibacoa / le dijo: no puede ser, / porque usted quiere meter / La Habana en Guanabacoa».

Si quiere se ríe y si no, no se ría, le diría a usted —en vida—, el trovador cubano Faustino Oramas Osorio, El Guayabero, conocido como «el rey del doble sentido» en Cuba.

Fallecido el 27 de marzo de 2007 en su natal Holguín, El Guayabero se ganó el cariño del pueblo cubano y la admiración y el respeto de no pocos músicos.

«Es un tresero popular que utiliza un diseño melódico rítmico muy reiterado, en cuya célula más elemental radica el sabor cubano (…) Creo que todo tresero, debe conocer sus tumbaos», dijo sobre él Pancho Amat.

Lo conocí personalmente en la década de los 80, durante una de sus presentaciones en la Casa de la Cultura de Bejucal. Y quedé sorprendido. Cuando no se ponía su saco, mantenía una seriedad asombrosa y era de poco hablar, pero era otro cuando se subía al escenario y hacía reír de lo lindo al pueblo, con aquel doble sentido que solo él era capaz de transmitir. «Yo solo tengo un sentido, el otro lo pone la cabeza de la gente. Es que hay mucho malpensado por ahí», confesó más de una vez.

Así recorrió Cuba y el mundo, legando sones y guarachas de inolvidable gracia, entre ellas: Marieta, Ay candela, Tumbaíto, Como vengo este año, Cuidado con el perro que muerde callao, Mañana me voy a Sibanicú, esta última difundida por Pacho Alonso al igual que En Guayabero.

Sobre esta última, el propio Faustino Oramas explicó cómo fue que se ganó el mote que lo inmortalizó.

«Me dicen así gracias a una trigueña. O más bien a un marido celoso de un lugarcito de Oriente llamado Guayabero, adonde fui a cantar para ganarme la vida y por poco encuentro la muerte. Ella fue atenta conmigo y la gente del bar le fue con el chisme al marido, un guardia bruto de aquellos de antes. Bueno, para qué contar. Salí echando con los músicos y en el camino salió la canción, que dice en su estribillo En Guayabero, mamá, me quieren dar/ En Guayabero, mamá, me quieren dar ».

Premio Nacional del Humor en 2002 y merecedor de la Réplica del Hacha de Holguín, Faustino Oramas, ha sido guía para figuras como Alejandro García (Virulo), Pedro Luis Ferrer o Tony Ávila, quien con su Choza de Chacho y Chicha, nos hace recordar, en el aniversario 14 de la muerte de El Guayabero, el legado que nos dejó este exponente de la vieja tradición sonera con su maestría para escribir música con letras picantes y jocosas, que eran a la vez divertimentos y crónicas sociales.

Granma

Faustino Oramas Osorio


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Trovador popular, es reconocido como «el juglar mayor de Cuba» y alcanzó fama como «el rey del doble sentido» por su habilidad y gracia para hilvanar complejos relatos cantados en los que hacen gala el humor y la picardía.