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Arlenis Sierra dio clase magistral para una ruta dorada en San Salvador

Una clase magistral, otra en verdad, ha brindado la cubana Arlenis Sierra en la ruta de los XXIV Juegos Centroamericanos y del Caribe, con sede principal en San Salvador.

Acatarrada, algo cansada y sola en la segunda mitad de los 109 kilómetros de carrera no fueron impedimentos para cruzar la meta en primer lugar y dar a Cuba un nuevo título en esta cita.

Todo el tiempo flotó en el pelotón principal, a veces llamativamente alejada de su punta y en medio de colombianas y mexicanas que le propinaban un tironazo y otro.

Eso sí, todo el tiempo calmada, segura, consciente de que requería apenas una brecha para reinar. Jugó con la estrategia de otras, sobre todo de las colombianas que no permitieron que las aztecas les robaran la competencia.

Sobre los primeros 45 kilómetros se fugaron la colombiana Diana Peñuela y la azteca Anet Barrera. Así estuvieron cerca de 23 kilómetros. A poco de que el pelotón se las tragara, Barrera volvió a irse adelante y sacó unos 50 segundos de ventaja al lote.

En la meta, las caras cubanas mostraban preocupación, pero a falta de cinco kilómetros para el final las colombianas pusieron al grupo a solo 14 segundos de una líder que por lógica se venía a menos en lo físico.

Arlenis se montó en ese tren y entonces se sabía que podía imponerse, pues su fiereza en el sprint, su experiencia y audacia están fuera de toda duda.

Nunca estuvo en la punta de la carrera, salvo en ese cierre en que metió su rueda delantera y alzó los brazos en señal de victoria. Indescriptible la alegría de quienes vivieron cada pedalazo con la ilusión de que no se escapara un triunfo justo y merecido, si eso existiera en el deporte.

Varios metros más allá de la línea de sentencia se detuvo, arropada por sus compañeras, entrenadores y directivos de la delegación. Estaba feliz, sonriente y “fresca como una lechuga”. Al menos así lucía. Habló calmada y fluidamente con la mucha prensa presente en la avenida Jerusalén, el corazón de un circuito de casi 10 kilómetros al que las pedalistas le dieron 11 vueltas.

«México y Colombia me hicieron un equipo difícil. Me tocó defenderme y confiar en que no me quedara sola. Las compañeras ayudaron al principio, les pedí que no dejaran que la diferencia fuera mayor a 30-40 segundos. Cuando salió la mexicana sola no me preocupé porque las colombianas no permitirían que se fuera. Ellas marcaban de una en una, después dejaron de hacerlo y entonces pegué a una de ellas y volvieron a hacerlo. En la última vuelta respondí a todo lo que me atacaron y gané», narró la manzanillera.

«La verdad me sentí cansada desde que salí. Estoy acatarrada. Pero era la última prueba acá y salí a darlo todo», agregó para mayor mérito.

Interrogada sobre la proeza de ganar la contrarreloj y la ruta, Arlenis explicó que la primera la veía más fácil, pues «la ruta es más difícil, podía quedarme sola. Si el trayecto fuera plano es más fácil, pero en las subidas te atacan de una en una y si respondes a todo puedes quedarte sin fuerza», expresó antes de dedicar el triunfo a su pueblo.

Arlenis cruzó la meta en 2:52.13 horas, escoltada por la colombiana Lilibeth Chacón y la guatemalteca Jazmín Soto, dueñas de idéntico tiempo.

En la prueba varonil, ganada por el venezolano Orluis Aular, los cubanos Ricardo Delgado, José Domínguez, Gian Hernández y Pedro Portuondo se ubicaron en los puestos 11, 25, 36 y último (grupo), respectivamente.

Jit

Arlenis Sierra Cañadilla


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