René Portocarrero

René Portocarrero
Foto
Radio Reloj
Nacimiento:  
24
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2
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1912
Fallecimiento:  
7
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4
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1985

Una de las figuras cimeras de las artes plásticas de Cuba. Su universo pictórico comprende la creación de cuadros, ilustración de libros y revistas, diseños gráficos y los murales.

Nace en el capitalino municipio del Cerro. Desde muy pequeño muestra su vocación por la pintura. Entre los doce y los catorce años asiste a breves cursos en las academias de Villate y San Alejandro. Su temperamento artístico no se adapta a esta clase de aprendizaje y sigue pintando por cuenta propia.

En 1934 realiza su primera exposición personal. A partir de entonces y durante varios decenios, en su obra se reflejarían la luz, el color y el ritmo de su país.

Fue esencialmente un pintor autodidacta. Trabaja como orientador en el Estudio Libre para Pintores y Escultores de la Habana (1937), y sus dibujos se publican en las revistas Verbum, Espuela de Plata y Orígenes.

Enseña dibujo hacia 1943, en la Cárcel de La Habana, donde deja un mural religioso. Trabajos como Interiores del Cerro, Festines y Figuras para una Mitología Contemporánea tuvieron gran peso a la hora de definir su estilo.

En el segundo lustro de la década de 1940 aborda el tema de las fiestas populares en una amplia serie de pasteles, y comienza a decorar piezas de cerámica. Concibe en esa técnica el mural Historia de las Antillas para el Hotel Habana Hilton y otro en 1968 con el tema de las mujeres ornamentadas y de Flora, que cuajaron en una serie de cuadros exhibidos en la Trigésima tercera Bienal de Venecia.

Su costumbre de trabajar en extensos ciclos con asuntos centrales que sirven de motivo a desarrollar, da lugar, en 1962, a la exposición Color de Cuba compuesta por imágenes religiosas vinculadas a la santería cubana, mujeres ornamentadas y figuras de carnaval; éstas últimas son objeto de una serie especial de trabajos sobre papel que titula: Carnavales (1970-1971); a la que siguen otros ciclos: Figuras sedentes (1975-1976), Transfiguración y fuga y Madres eternas (1982).

La especialista Adelaida de Juan, en su obra Pintura Cubana: Temas y Variaciones, refiere acerca de la obra de René Portocarrero:
"A partir de la década de 1940, surgen nueves visiones de la ciudad. Además de la ciudad nocturna de Víctor Manuel, se inician los numerosos acercamientos que hace Portocarrero. Primero son los Interiores del Cerro, en los cuales el ornamento de la arquitectura y el mobiliario enroscan y engloban toda la composición, incluyendo la figura humana. Luego, en la década del cincuenta, ya es la ciudad toda y no sólo un barrio; paro es ciudad que se ha adelgazado y afinado hasta convertirse casi en plano arquitectónico. Su color es dedicado y triste y su esquematismo, mera sugerencia de una ciudad despersonalizada.

En la década del sesenta resurge la exhuberancia inicial de la línea y del color, pero ya no ceñida al Cerro sino en un despliegue total del color, gran síntesis de edificios, calles, estatuas y, sobre todo, la atmósfera misma de una ciudad reencontrada por el pintor.

En esa misma época, Portocarrero presenta prolongadas series de flores, de grueso empaste y rico colorido, que pasarán, como elemento integrado a composiciones más complejas como son las Cabezas ornamentadas, a las Floras y al mural de mosaicos del palacio de la revolución, donde flores, cabezas y caracoles se funden en una visión panorámica y poética de nuestra isla.

Fue objeto de numerosas distinciones y condecoraciones, entre las que sobresalen:
Orden de la Cultura de Polonia, máxima condecoración otorgada por este país a los más destacados intelectuales extranjeros.
Orden Cirilo y Metodio de Segundo Grado de Bulgaria en 1976.
En 1979 es nombrado Miembro Consejero de Honor de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos de la UNESCO.
El 4 de octubre de 1981 fue condecorado con la Orden Félix Varela de Primer Grado que se otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba.
El 14 de septiembre de 1982 le fue impuesta el Águila Azteca, la más alta condecoración mexicana.
Libros publicados

Ha publicado dos libros:
El sueño (1939), con dibujos y textos suyos.
Las Máscaras (1955), colección de doce dibujos.