# Falleció Pedro Medina, ícono eterno del béisbol cubano

**Fecha:** 23/07/2025

Considerado uno de los mejores receptores de todos los tiempos en la pelota cubana, Pedro Medina Ay&oacute;n falleci&oacute; el lunes 21 de julio en La Habana, a los 73 a&ntilde;os de edad. Medina hab&iacute;a sido operado d&iacute;as antes debido a una oclusi&oacute;n intestinal y, tras una complicaci&oacute;n postoperatoria por trombosis mesent&eacute;rica, no logr&oacute; recuperarse.


Medina, nacido el 19 de diciembre de 1951 en Guanabacoa, fue una figura cimera del b&eacute;isbol nacional.


Debut&oacute; en Series Nacionales en 1972 con Industriales, donde r&aacute;pidamente destac&oacute; por su fuerza ofensiva y car&aacute;cter dentro del campo. M&aacute;s tarde jug&oacute; tambi&eacute;n con Habana y Metropolitanos, dejando estad&iacute;sticas que hablan por s&iacute; solas: 17 temporadas, promedio ofensivo de .295, 221 jonrones, 886 carreras anotadas y 869 impulsadas. Atrap&oacute; al 42.7 % de los corredores que intentaron robarle base, una marca extraordinaria para un receptor.


El &ldquo;M&eacute;dico&rdquo;, como era conocido, vivir&aacute; en la memoria de los fan&aacute;ticos por momentos inolvidables como su jonr&oacute;n decisivo en la Copa Intercontinental de Edmonton 1981 frente a Estados Unidos. Fue parte fundamental del equipo Cuba que se coron&oacute; campe&oacute;n en cuatro mundiales, tres panamericanos y dos centroamericanos y del Caribe, adem&aacute;s de lograr una medalla de plata en La Habana 1982.


Su entrega, inteligencia t&aacute;ctica y esp&iacute;ritu de equipo lo convirtieron en un jugador insustituible en la escuadra nacional por casi una d&eacute;cada.


Tras su retiro como jugador en 1988, volvi&oacute; al b&eacute;isbol como entrenador y director. Fue campe&oacute;n nacional con Industriales en la temporada 1995-1996 y trabaj&oacute; como asesor de la Comisi&oacute;n Nacional de B&eacute;isbol. Tambi&eacute;n imparti&oacute; clases en la Universidad de las Ciencias de la Cultura F&iacute;sica y el Deporte, donde form&oacute; a nuevas generaciones de entrenadores.


Su muerte ha generado un aluvi&oacute;n de mensajes de admiraci&oacute;n, respeto y tristeza. Vecinos, amigos, exalumnos y colegas recordaron su humildad, su sonrisa constante y su pasi&oacute;n inquebrantable por el b&eacute;isbol.

