Myriam Acevedo

Miriam Acevedo
Nacimiento:  
2
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1
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1930
Fallecimiento:  
22
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7
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2013

Fue una actriz cubana con destaque en la radio, el teatro y la televisión nacional. Esta actriz tuvo gran connotación para el teatro cubano constituyendo parte de la historia de este, realizando además mezclas de teatros-cabaret, al combinar el canto con las tablas. En 1966, formó parte del mítico elenco de 'La noche de los asesinos', drama de José Triana, dirigido por Vicente Revuelta en Teatro Estudio

Aprendió de clásicos del teatro como Stanislavski, Brecht, Meyerhold y Luca Ronconi. Era considerada por los críticos contemporáneos una actriz similar a la cantante francesa Juliette Gréco. Usaba vestimenta elegante a cualquier horario del día, trayendo a Cuba las primeras modas existentes en Europa.

Nace en Güines, actualmente perteneciente a la provincia de Mayabeque, pero aun sin cumplir el año la familia se traslada para la capital. Siempre lo consideró un punto de referencia importante en su vida. Al menos cuatro veces al año la familia iba a Güines. Para ella cada viaje era una fiesta porque por el camino se compraban torticas de morón, mantecadas y llegar a Güines era todo un evento. Estaban dos o tres días en casa de la familia del padre, porque muchos todavía vivían en Güines. Era un ídolo en el pueblo, y a veces se organizaban funciones en los teatros para que ella cantara.

Comenzó a cantar desde que tenía dos años de edad, y a los tres años y medio se presentó en el Teatro Nacional cantando la canción “Enamorada”. Después pasó a diferentes compañías infantiles, siempre como cantante. Era lo que se decía una niña prodigio. Se presentó en La Corte Suprema del Arte como cantante y ganó todos los premios. Anoland Díaz era también una niña excepcional. Desde pequeña tocaba el piano de afición como una verdadera profesional, era el asombro de todos. Ella cantaba con voz de soprano, y Myriam de contralto infantil. Y al dueño de la CMQ se le ocurrió que estas dos voces podían hacer un dúo perfecto. Se llamó “Myriam y Anoland, el dúo perfecto”. Anoland era cubana y era muy jovencita cuando se fue para Panamá con su familia. Anoland Díaz luego sería la madre de Rubén Blades.

Myriam inicia la carrera artística en la compañía infantil de Rivera Baz a los tres años de edad. Trabajó en las emisoras Mil Diez, RHC Cadena Azul y en el Circuito CMQ, así como en los los principales teatros de la capital y el interior con distintas compañías de teatro.

Cuando entró en la adolescencia no quiso cantar más. Comenzóé a estudiar bachillerato y ese mismo año ingresó en la Academia de Arte Dramático, para estudiar teatro. Siguió cantando, entre amigos, y la música fue siempre una pasión. Pero decidió dedicarse completamente al teatro. En los años 60, cuando regresó a Cuba después de cinco años en New York, donde estudió y actuó en inglés en la academia teatral de Stella Adler, quien había sido discípula de Stanislavski, y hacer teatro en Broadway, Rogelio París le propone volver a cantar. Y así comenzóé a cantar de nuevo, acompañada por la guitarra. Froilán fue uno de sus guitarristas. Nunca escogió entre el teatro y la canción.

Curso estudios en la Academia Municipal de Artes Dramáticas de La Habana, donde debutó en un papel secundario de El niño Eyolf de Henrik Ibsen, el 25 de agosto de 1947. Formó parte del grupo Prometeo, fue ganadora en 1952 del Premio Talía por su interpretación en la comedia Un nuevo adiós, y en 1954 protagonizó Las criadas de Jean Genet, bajo la dirección de Francisco Morín.

Como actriz y cantante se hizo de una legión de seguidores en las sesiones de teatro-cabaret que ideara junto a su esposo, el diseñador gráfico Jorge Carruana, en El Gato Tuerto. Vestida de negro y en una banqueta a la manera de Juliette Greco, allí interpretó canciones de Marta Valdés y de Pablo Milanés, y durante dos semanas sostuvo un mano a mano con Virgilio Piñera.

Fue miembro del Conjunto Dramático Nacional, actuando en obras como La ramera respetuosa, La Madre y otras. Realizó giras por los Estados Unidos, donde llevó a cabo actuaciones y estudios de lo más actual del teatro estadounidense de esa época.

Estuvo presente en la inauguración del Teatro Nacional, escenificando importantes puestas en escenas para este medio y para la televisión. Posteriormente realiza una gira por China y varios países de Europa. Desde 1968 radica en Italia.

Trayectoria
Inicia la carrera artística a la edad de tres años en la compañía infantil de Rivera Baz, actuando en el Teatro Nacional, interpretando la canción Enamorada. Desde ese momento era considerada una niña prodigio y la fama la llevó a ganar muchos de los premios en La corte suprema del arte.

En este programa causa sensación junto a Anoland Díaz, - una niña que impresionaba al piano - debido a iniciativa del dueño de la CMQ nació lo que se hizo llamar Anoland y Myriam, el dúo perfecto. Anoland más tarde radicada en Panamá, es la madre de Ruben Blades.

En 1948 abandona el canto e incursiona en el teatro en ese año inicia los estudios de bachillerato e ingresa en la Academia de Arte Dramático. Hace el primer papel importante en El niño Eyolf de Ibsen y luego comienza a trabajar en Prometeo, ADAD y Patronato del Teatro.

En esa primera etapa interviene en la obra Sin salida de Jean Paul Sartre, que marca el decursar en la actuación, también está el personaje de la Mujer en La más fuerte de Strindberg.

Laboró en el Conjunto Dramático Nacional junto a Violeta Casals y Alejandro Lugo entre otros. En uno de los eventos artísticos celebrados en el Hotel Habana Libre es invitada a cantar a dúo con Elena Burke.

También se dedica al canto, ofreciendo diferentes programas en el El Gato Tuerto, - junto a Virgilio Piñera y al esposo Jorge Carruana - a modo de teatro-cabaret, recurso muy avanzado para la época, solía declamar o acompañar las canciones con algunos textos de los poetas cubanos más experimentales de ese tiempo.

En 1953 obtiene el premio femenino Talía que otorga el Patronato del Teatro por el personaje de Anna Rogers en Un nuevo día. Este premio llenó de regocijo a la actriz por ser una comedia la obra premiada cuando por unanimidad casi todos los directores de teatro le encasillaban como actriz dramática.

Al respecto Manuel Casal, importante crítico de la época escribía en la revista Prometeo;

"Myriam Acevedo es una de las mejores y más sinceras actrices de nuestro teatro. Tiene tanta personalidad que no es posible aburrirse, o mirar a otro lado mientras ella está en escena. Tiene una voz cautivadora y una gracia muy suya".
En 1954, comparte el escenario con Ernestina Linares para debutar en Las criadas de Genet, bajo la dirección de Francisco Morín. Este último espectáculo fue considerado por el estreno como uno de los mejores momentos del teatro cubano, razón por la cual fue nominada al Premio de la Crítica como mejor actriz.

En 1955 viaja a New York, - donde permanece drante cinco años - y labora en Off Broadway. Allí trabaja en Las criadas de Genet en el Community Players of New York. también lo hace en la obra de Richard Nash The handful of fire bajo la dirección de Robert Lewis, con la que da una gira por Washington y Philadelphia.

En Estados Unidos recibe un curso de teatro para actores profesionales con la maestra Estela Adler en New York, quien es considerada como una de las mejores aprendices del método de Stanislavski.

La ramera respetuosa

El fructífero encuentro entre ella y Adler conllevó a la óptima formación de la actriz cubana, la que luego fue llamada a La Habana para la inauguración del Teatro Nacional de Cuba. Con gozo acepta la invitación de Fermín Borges.

Sobre este acontecimiento expresa

" (…) el Teatro Nacional es una idea formidable de la Revolución, es decir, realizar una verdadera labor de cultura, la que el pueblo espera y necesita. Es preciso que comience a funcionar lo antes posible (…) En Cuba, hoy, tenemos un Teatro Nacional, como en todas las grandes ciudades: París, Moscú, otras".
El 16 de marzo de 1960 en la apertura del teatro, estrena La ramera respetuosa bajo la dirección de Francisco Morín en la sala Covarruvias. Esta obra es considerada en Cuba como la primera pieza de renombre mundial que debuta en presencia del autor. El éxito taquillero de esta obra llegó a alcanzar la cifra record, para aquel tiempo, de 16 mil asientos en quince representaciones.

La obra participó en el Festival de Teatro Hispanoamericano celebrado en Montevideo, Uruguay, siendo el primer hecho puntual de la apertura hacia Latinoamérica que propició el triunfo revolucionario.

Al ser una de las actrices más actualizadas del teatro cubano, en aquel momento, era la más idónea para hacer el protagónico de La ramera respetuosa. El importante dramaturgo, - Francisco Morín - luego de la puesta en escena expresó a propósito de la actuación de la Acevedo:

"Es una gran actriz, podría actuar en cualquier lugar del mundo y competir con las mejores actrices. Me sorprendió especialmente su concepción total del personaje. Creo que su interpretación de Lizie es una de las mejores hechas en el extranjero".
Otras obras

El 21 de mayo de 1960 estrena Santa Juana de América, escrita por Andrés Lizárraga, con dirección de Eduardo Manet, obra ganadora del premio de teatro del primer Concurso Literario Casa de las Américas.

En 1962 debuta en el Night Club Capri con el show Myriam de 11 a 12, dirigido por Alfonso Arau. La aceptación que tuvieron las presentaciones le propició una invitación a China y a distintos países de Europa.

Realiza promociones de canciones de Pablo Milanés, así como realiza interpretaciones de Teresita Fernández que nunca fueron tan divulgadas como en aquel tiempo por la Acevedo.

De gira

Más que una cantante era considerada como una actriz que interpretaba. Y en efecto, la ética no le permitía cesar la búsqueda aun fuera de las tablas. Para ella la canción era un inagotable mar de significados en los cuales necesitaba sumergirse para encontrar los principios comunes que nos enlazaran a todos como habitantes de este mundo.

Por esta razón el viaje fue también un pretexto para estudiar las actividades teatrales y culturales de esos países. Los países visitados fueron: Checoslovaquia, República Democrática Alemania, Rumania, Polonia, la Unión Soviética y China.

Dos años después, actua en el Festival de Edimburgo, al regreso a Cuba, presenta un espectáculo de canciones y textos dirigido por Rogelio París en el Teatro Amadeo Roldán.

Principales obras interpretadas

Entre las principales obras que ha representado, se citan; Las Criadas, de Jean Genet; La noche de los asesinos, de José Triana, y Calderón, de Pier Paolo Pasolini.

Premios

En 1952 recibe el Premio Talía de Teatro, por la actuación en la comedia americana Un nuevo adiós. Otro reconocimiento logrado fue el Premio Ubu, otorgado en 1978 en Italia por la interpretación como actriz coprotagonista en el Calderón de Pasolini, dirigida por Luca Ronconi.

Opiniones

Con motivo del premio Premio Nacional de Teatro 2005, Amado del Pino entrevistó a la ganadora, la actriz Flora Lauten, quien expresó;

"La Noche de los Asesinos fue uno de los momentos más importantes de mi vida como actriz. El equipo más joven, Ingrid González, Adolfo Llauradó y yo, debía medirse con el otro elenco que ya eran monstruos en cuanto a nivel artístico: Miriam Acevedo, Ada Noceti y Vicente Revuelta. Fue una relación intensa y muy creativa, sin competencia malintencionada ni rivalidades tontas. Por ejemplo, Myriam me decía: “Me gustó lo que hiciste con el plumero para autoflagelarte. Lo voy a incorporar".
Con motivo de la puesta de Sartre en Cuba, Mercedes Santos Moray escribe en el Semanrio Trabajadores en 2005; “Sartre vuelve a las tablas en Cuba”;

"Una joven actriz, Yailene Sierra, asumirá el personaje protagónico que en la mayor de las Antillas, había sido incorporado por actrices del calibre de Chela Castro y de Miriam Acevedo, en las décadas de los años 50 y 60″.
En la introducción al libro Te doy una canción, - Ediciones Temas de Hoy, La Habana, noviembre de 2006 – Silvio Rodríguez rememora:

"De la diversa Habana nocturna de entonces, alcancé a disfrutar del incomparable Bola de Nieve, de Teresita Fernández - maestra devenida trovadora - y de las fugaces apariciones de una carismática actriz que cantaba textos de poetas como Virgilio Piñera, llamada Miriam Acevedo".
En la sección El arte no tiene patria, pero el artista sí, - Alma Mater, noviembre de 2008 - en una parte de la entrevista que Hilario Rosado Silva le hiciera a Miguel Cabrera, historiador del Ballet Nacional de Cuba, éste confiesa:

"Siendo hijo de campesinos, tuve sensibilidad para las artes y vibré (…) cuando escuché lo Negro Spirituals en la voz viva de Marian Anderson; vi el trabajo de Jean-Paul Sartre, que vino a La Habana y con la actriz Miriam Acevedo montó La Ramera Respetuosa".