Eglise
Gutiérrez

Eglise Gutiérrez

Eglise Gutiérrez es una soprano lírica de coloratura nacida en Holguín, Cuba emigrada a Miami, Estados Unidos.

Estudió en La Habana, Miami y Filadelfia en la Academy of Vocal Arts debutando como Lucia di Lammermoor en Bogotá, Colombia en 2003.

Ganadora en los concursos Montserrat Caballé y Marian Anderson, su debut europeo fue en el Festival de Wexford como Maria di Rohan de Donizetti en 2005.

En 2003 debutó en Carnegie Hall de New York en el Requiem de Mozart y en la Misa Solemnis de Beethoven prosiguiendo en temporadas consecutivas como Philine en Mignon, Lakmé y como Amina en La Sonnambula de Bellini papel que ha cantado también en Cagliari y en Detroit dirigida por Renata Scotto.

Ha cantado en Helsinki, Praga, Niza, en la Ópera de Seattle, Elvira en I Puritani y Violetta en La Traviata (también en Cincinnati y Miami), Lucia di Lammermoor en el Palacio de Bellas Artes de México, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Festival de Savonlinna en Finlandia, Gilda (Rigoletto) en Hamburgo, Vancouver, Trieste, Roma, Atenas, en Cendrillon de Massenet en la Ópera de Santa Fe y en la Ópera de Sarasota como Lakmé.
Otros personajes de su repertorio son Nannetta en Falstaff, Hanna Glawari en La Viuda Alegre, Liù en Turandot, Adina en Elisir d’amore, Doña Francisquita y en la zarzuela cubana Cecilia Valdés.
En la temporada 2010 debutó como Linda di Chamounix en el Covent Garden de Londres.

Estudió guitarra clásica en la Escuela Nacional de Arte en La Habana. Desde chiquita siempre le gustó cantar pero, cuando era adolescente, lo que le gustaba era el rock: Pink Floyd, Queen, Led Zeppelin“.

“La música clásica le gustaba pero no le gustaba la ópera o, mejor dicho, no tenía una cultura operística. Una de las cosas que hacía en las calles con sus amigos era burlarse de los cantantes de ópera, imitándolos.

Fue muy buena alumna de guitarra. La escuela de guitarra clásica en Cuba es muy exigente. Ella quería ingresar en el Instituto Superior de Arte (ISA) pero no sabía en qué. En guitarra, sabía que no me iban a aceptar y entonces pensaba entrar en actuación, le gustaba mucho el humor y el arte dramático”.

Pero unos amigos que la habían oído cantar la convencieron de que se presentara a los exámenes de ingreso en la facultad de canto.

“Con una amiga de sui año se preparó, sin haber dado una clase de canto en su vida. Montó dos canciones y se presentó a la prueba. Todo fue como un juego. Y cogió el primer lugar en el escalafón. Le hicieron una prueba de vocalización y parece que le vieron la extensión de la voz”.

“Después, una de las primeras cosas que oyó fue a María Callas y con ella de verdad empezóé a amar la ópera. Callas es, hasta ahora, la inspiración más grande que tiene pero también admira mucho a cantantes como Joan Sutherland, Monserrat Caballé, Renata Scotto y Anna Moffo”.

“En Cuba ni se le habría ocurrido pensar que un día tendría la gran fortuna de trabajar con Renata Scotto pero se ganó una beca con ella, en Nueva York, y ha sido una persona muy importante en su carrera. Con la Caballé no ha tenido la oportunidad de trabajar, pero ganó un premio en su competencia, cuando estaba estudiando en Estados Unidos”.

“En Cuba hay una gran tradición lírica. Y en Holguín, la ciudad donde nació, es increíble el talento de los cantantes. Una de las grandes voces que ha tenido Cuba es la holguinera María Luisa Clark”.

“Además, tuvimos una gran influencia de la escuela rusa, que es extremadamente rica en la música clásica. Muchos instrumentistas y cantantes cubanos fueron a estudiar a la Unión Soviética, entre ellos su maestra, María Eugenia Barrios, que estudió en el Conservatorio Tchaikovski de Moscú”.

Pero, a pesar de que ganó varias competencias en Cuba, la joven soprano nunca cantó allí profesionalmente. Poco después de graduarse se fue a vivir a Estados Unidos, en 1997. Su voz era todavía un diamante a medio pulir.

“La formación en Cuba le ayudó muchísimo para dar su segundo paso, en Estados Unidos. Uno piensa que basta con graduarse de un lugar y ya no tiene que hacer más nada, pero es todo lo contrario. Hay que tener mucha paciencia si se quiere llegar cerca de la perfección, que es su meta. Eglis quiero ser una buena artista, quiere ser honesta con el arte”.

“En EEUU se le abrieron muchas puertas, se encontró con muchas personas que creyeron en su talento y comenzó su carrera profesional en Miami, con zarzuelas como Cecilia Valdés y Doña Francisquita, y muchos conciertos”.

“En Cuba cantaba de todo un poco porque su voz no es ligera y su color tendía a confundir a muchas personas pero en Miami un maestro, Manny Pérez, cuando la oyó le sugirió concentrarse en el bel canto. Le dijo: ‘La voz que tú tienes es muy especial para este repertorio’ y empezarons a trabajar más la técnica, los agudos, la limpieza. Con él mejoró muchísimo su técnica vocal”.

Pérez le aconsejó presentarse a los exámenes de ingreso en la prestigiosa Academia de Artes Vocales de Filadelfia, donde obtuvo una beca y estudió cuatro años.

En la academia conoció a su esposo, el bajo barítono turco Burak Bilgili.

“Su hija se llama Lucía porque estaba haciendo Lucia di Lammermoor, la ópera de Gaetano Donizetti, en el Gran Ópera de Florida, cuando, en la última función, se enteró de que estaba embarazada. Y durante el embarazo tuvo su gran debut en Deutsche Oper Berlin con Lucia di Lammermoor, junto al tenor Roberto Alagna”.

“Después, en el festival de Savonlinna, en Finlandia, con siete meses de embarazo, cantó otra vez ese papel y a los 45 días de tener a su niña comenzó a ensayarlo en Vancouver, Canadá”.

“Es una ópera que ha sido muy importante para Eglis, con la que también debutó en el Palacio de Bellas Artes de México, en el Teatro Colón de Buenos Aires y en Bogotá”.

“En América Latina hay un gran interés por la ópera y ella he trabajado con algunos músicos latinoamericanos, entre ellos el tenor peruano Juan Diego Flórez, con quien hizo su debut en el Teatro Real de Madrid, en I Puritani de Bellini. Tenía casi cinco meses de embarazo y fue una experiencia maravillosa”.

En menos de una década esta soprano cubana radicada en Estados Unidos ha logrado conquistar a los más exigentes públicos a nivel internacional. Ganadora en concursos internacionales como el Montserrat Caballé y Marian Anderson, comenzó a destacar tras su debut como Lucia de Lammermoor en Bogotá en 2003, debutando en Europa como la protagonista de la rara vez representada Maria di Rohan, de Donizetti, en el Festival de Wexford en 2005.

Posteriormente vinieron actuaciones en algunos de los principales escenarios del mundo, incluyendo el Colón de Buenos Aires, el Palacio de Bellas Artes de México y el Festival de Savonlinna (en las tres ocasiones con Lucia de Lammermoor), la Opera de Roma, la Opernhaus de Zurich, el Carnegie Hall de Nueva York, la Deutsche Oper de Berlín y La Monnaie de Bruselas, destacando logros como su Sonámbula de Detroit en 2008 junto a dos leyendas vivientes, el director Richard Bonynge y Renata Scotto como directora de escena, y la versión de concierto de I Puritani que en 2010 cantó junto a Juan Diego Flórez en el Teatro Real de Madrid.

Cantó en La Muda de Portici en la Opéra Comique de París y junto a Kate Aldrich protagonizará Los Capuletos y Montescos en el Festival de Caramoor, así como una versión de concierto de La Sonámbula en Washington; y el 2013 debutará en el Liceu de Barcelona cantando las cuatro heroínas de Los Cuentos de Hoffmann.

En cuanto a grabaciones, es posible apreciarla protagonizando un DVD de La Sonámbula desde Cagliari, en una producción de Hugo de Ana bajo la batuta de Maurizio Benini, así como acompañando a Joyce Di Donato en la Cenicienta de Massenet en el Covent Garden de Londres, puesta en escena de Laurent Pelly dirigida musicalmente por Bertrand de Billy que además ha sido exhibida en pantalla grande en distintos países; y en discos, protagoniza la Linda de Chamounix de Donizetti en vivo en 2009 con la que debutó precisamente en el escenario londinense, lanzada el año pasado por el sello Opera Rara, dirigida por Sir Mark Elder.