Alberto
Vera
Morúa

Alberto Vera Morúa
Nacimiento:  
18
/
12
/
1929
Fallecimiento:  
18
/
12
/
1996

Compositor de la Cancionística cubana, sinónimo de amor y melodía. Sus primeros aportes a la música lo definieron como el gran romántico, que viaja de generación en generación atrapándonos con su singular manera de decir. Su obra y meritorio desempeño profesional fue y es escuela para el mundo musical de Cuba.

Nace en La Habana, en el seno de una familia de artistas. Su padre Alberto, Proyectista y Decorador, la madre María Teresa, destacada pianista y profesora de música. Ellos inculcan en los hijos, Alberto y Maité, sentimientos de creatividad y amor por el arte.

De niño inicia estudios de Música, que abandona cuando comienza la carrera de Constructor Civil en la Escuela de Artes y Oficios de La Habana. Es allí precisamente donde conoce a Giraldo Piloto, quien además de ser compañero en esa enseñanza se encuentra finalizando los estudios de Violín en el Conservatorio de la capital.

En el año 1949 se unen Alberto y Giraldo, constantes admiradores de un grupo de jóvenes autores de aquella época, entre ellos José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Rosendo Ruiz.

En 1951 surge profesionalmente hay que recordar, la primera canción del binomio autoral, que obtiene un éxito notable. A ella siguen Nueva vida, Tu fidelidad, Duele, Y deja, Tu verdad y otras que prestigian la firma de Piloto y Vera.

Un hito en la carrera artística resulta el año 1958, cuando dan a conocer dos canciones que se inscriben para siempre en la historia musical cubana: Sólo contigo basta y Añorado encuentro ésta última alcanza el mayor Rating de grabaciones y popularidad.

En esa época, Piloto y Vera incursionan en la especialidad de la Comedia musical y se presentan en su perfil con la obra Las vacas gordas, original de Abelardo Estorino, y Las Yaguas, que escribe Maité Vera. Tales puestas escénicas se reciben con un reiterado éxito en todos los teatros del país donde se presentan.

El 6 de septiembre de 1967 un inesperado y trágico accidente de aviación pone fin a la preciosa vida de Giraldo Piloto. Con él la cultura nacional cubana pierde a uno de sus baluartes, pero para Alberto Vera es mucho más, se le va un compañero, un amigo con quien comparte sueños desde 1944.

Varios años pasa Alberto Vera separado de la composición, hasta que se sobrepone a tan duro golpe y surge nuevamente en el panorama de la creación. Logra en solitario ganar un lugar muy firme en la preferencia del pueblo, labor a la que se entrega conjuntamente con las que emanan de su responsabilidad como Director General de Música del Instituto Cubano de Radio y Televisión, por casi 15 años.

Los más sobresalientes intérpretes de la escena cubana recrean sus canciones, entre ellos, Elena Burke, Moraima Secada y Omara Portuondo, unidas por una especial afinidad y cariño, y para quienes plasma temas inolvidables como Amigas.

Alberto Vera protagoniza la hazaña muy poco común de mantener una total vigencia con cada una de sus últimas composiciones, lo cual se le reconoce en importantes homenajes y por lo cual ostenta la preciada Distinción por la Cultura Nacional.